LA DEVOCIÓN

Día a día vemos como crece la corrupción moral en todas las edades de la vida; no hay ámbito en que no se palpe el pecado y la rebeldía contra Dios. Como la oveja perdida, hoy la humanidad, sumida en la miseria y en la esclavitud del pecado, no halla modo de volver a Dios. Sin embargo, Dios ama y no se olvida de sus hijos y sale en busca de ellos para sanarlos, consolarlos, darles su paz, su amor, su Corazón:

“No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón misericordioso”. (Diario, 1588)

“Cuanto mas grande es el pecador, tanto mas grande es el derecho que tiene a Mi misericordia. Quien confía en Mi misericordia no perecerá…”. (Diario, 723)

Así, Jesús envía a la Iglesia y a la humanidad entera el culto a su Misericordia. El Señor ordenó a santa Faustina:

“Hija Mía, sé diligente en apuntar cada frase que te digo sobre Mi misericordia porque están destinadas para un gran número de almas que sacarán provecho de ellas”. (Diario, 1142)

La esencia del culto a la Divina Misericordia consiste en la confianza en Dios (Diario, 1059) y en las obras de misericordia (Diario, 742). El Señor desea que confiemos en Él y que seamos misericordiosos con nuestro prójimo, a través de los actos, las palabras y la oración. (Diario, 742)

La devoción a la Divina Misericordia posee cinco formas externas a través de las cuales, se rinde culto a la Misericordia de Dios. Fue el mismo Jesús, quién pidió a santa Faustina que se realizaran estas prácticas devocionales, dándole detalles de cómo y cuándo realizarlas y vinculando a cada una de ellas promesas y gracias extraordinarias. Estas son:

  1. La Imagen de Jesús Misericordioso
  2. La Fiesta de la Misericordia
  3. La Coronilla a la Divina Misericordia
  4. La Hora de la Misericordia
  5. La Propagación de la devoción a la Divina Misericordia

No obstante, no se trata solamente de un conjunto de prácticas de piedad cristiana, de oraciones, etc. La devoción a la Divina Misericordia es una Espiritualidad, que debe ser experimentada, vivida y nos debe conducir a una plena identificación con Jesús Misericordioso; y no solo mirada o practicada desde fuera, sin compromiso personal.

El culto a la Divina Misericordia no es un movimiento o una devoción más; sino una espiritualidad necesaria para nuestros tiempos y a la vez urgente, revelada por el mismo Jesucristo. En los Evangelios el Señor nos muestra como su primera venida fue en humildad, como un Servidor, para liberar al mundo del pecado. Sin embargo, Él promete regresar en gloria a juzgar al mundo en el amor (Mt. capítulos 13 y 25). Él reveló a Santa Faustina:

“hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos”. (Diario, 848. Ver también Diarios 429, 635, 965, 1146, 1160, 1588).

El beato Juan Pablo II, en el año 2000, año jubilar, instituyó el segundo domingo de Pascua como Domingo de la Divina Misericordia para toda la Iglesia otorgándole indulgencias plenarias, cumpliendo así el pedido que nuestro Señor le hizo a santa Faustina (D.49 y 300). Coincidiendo con esta misma fecha, canonizó a Santa Faustina como la primera santa del nuevo milenio.
El Santuario mundial de la Divina Misericordia se encuentra en Cracovia, Polonia, conformado por la antigua capilla del Convento de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, y la Basílica, bendecida por el Papa Juan Pablo II en 2002. Allí están el cuadro de Jesús Misericordioso y las reliquias de Santa Faustina Kowalska, autora del libro "La Divina Misericordia en mi alma", a quien el Papa Juan Pablo II llamó apóstol de la Divina Misericordia, que vivió y murió en el Convento.

En nuestro país, Argentina, en el año 2008, fue inaugurado y bendecido el Centro de Espiritualidad Santa Faustina Kowalska que tiene su sede en “Casa Betania” en La Falda, provincia de Córdoba, bajo la dirección del Pbro. Germán Saksonoff, C.O. Actualmente, en otras provincias como en Córdoba (capital), Mendoza, Tucumán, Corrientes, San Juan, entre otras, se están abriendo nuevos Centros de Espiritualidad dependientes del de La Falda. En Salta Capital, desde marzo del 2011, el Centro de Espiritualidad tiene sus puertas abiertas para todos los devotos de Jesús Misericordioso. La misión de los Centros de Espiritualidad es la de continuar con el mandato que Jesucristo encomendó a santa Faustina: proclamar la Infinita Misericordia de Dios.

Actualmente, este movimiento dentro de la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor María Faustina.

“El Amor y la Misericordia Del Señor no se acabarán jamás”
“Confía siempre en El”

Para saber más acerca de la Divina Misericordia dirigirse a:
Centro de Espiritualidad Santa Faustina Kowalska
Sede Central:
Tel: 0054-9- (0381) 156329741
Mail: santafaustinakowalska@yahoo.com.ar
En Salta:
Dir: 25 de Mayo 169 – 1º Piso – of “C”. Salta, Capital
Tel: (0387) 155267267
Mail: centrosantafaustinasalta@yahoo.com.ar

FORMAS DE LA DEVOCION A LA DIVINA MISERICORDIA


Cada uno de los actos de veneración a la Divina Misericordia, debe ser expresión de confianza y debe estar unido con la práctica de la misericordia para con el prójimo, para que el adorador de la misericordia pueda alcanzar todos los beneficios prometidos por Jesús.

Al hablar de las formas de devoción a la Divina Misericordia transmitidas por medio de Sor Faustina, debemos tener en cuenta:

  • Veneración a la imagen de la Divina Misericordia
  • La fiesta de La Divina Misericordia
  • La coronilla a la Divina Misericordia
  • La hora de la Misericordia
  • La propagación de la devoción a la Divina Misericordia

Veneración a la Imagen De La Divina Misericordia

Las revelaciones de la devoción a la Misericordia de Dios, a Sor Faustina y al mundo, las empezó Jesús el domingo 22 de febrero de 1931 en su celda en el convento de Plock “Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba su túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo, otro pálido. (…) Después de un momento, Jesús me dijo: “Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en tu capilla y luego en el mundo entero” (Diario 47).

Los elementos más característicos de esta imagen de Cristo son los rayos. El Señor Jesús, preguntado por lo que significaban, explicó: “El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas (….) Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos” (Diario, 299) Una vez Jesús me dijo: Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada en la cruz (Diario 326).

El cuadro de Jesús Misericordioso ha de cumplir, en la devoción, un doble papel. Primera, Jesús le considera como instrumento, por medio del cual reparte las gracias, no es el cuadro el que reparte las gracias sino Él mismo a través de él. El cuadro no tiene ningún poder en sí mismo, sino ha de ser para los fieles un vaso por el cual se pueden tomar las gracias de la fuente de la Misericordia. Segundo, de acuerdo con la voluntad de Jesús, el cuadro es signo que recuerda a la gente, la exigencia de Cristo de practicar la misericordia. Jesús expresa a Santa Faustina “A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de mi Misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil (Diario 742). El culto a la imagen consiste en unir la una oración confiada con la práctica de obras de misericordia.

La veneración al cuadro de la Divina Misericordia va unida a promesas que el Señor Jesús hizo a Santa Faustina. Él definió claramente tres promesas: “El alma que venere esta imagen no perecerá (promesa de salvación eterna); También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos (se trata de los enemigos de la salvación y de grandes progresos en el camino de perfección cristiana); sobre todo, dice el Señor, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi Gloria (es la promesa de la muerte feliz). (Diario 48)

La Fiesta de La Divina Misericordia

Entre todas las manifestaciones externas de la devoción, la Fiesta de la Misericordia, ocupa el primer lugar. Jesús habló por primera vez de su deseo de establecer esta fiesta, cuando comunicó su voluntad de que fuera pintada Su Santa imagen en el año 1931, en Plock. Quiero que esta imagen (…) sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia (Diario 49).

La fiesta no es solamente un día de adoración especial de Dios en el misterio de la misericordia, sino también el tiempo en que Dios colma de gracias a todas las personas.

Una vez, oí estas palabras: Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mi, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que no se dirija a la Fuente de Mi misericordia (Diario 699). Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran Mi misericordia morirán para siempre” (Diario, 965).

Las promesas extraordinarias que el Señor Jesús vinculo a la Fiesta demuestran la grandeza de la misma. “Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida – dijo Cristo –recibirá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario, 300), Jesús expresó claramente a Santa Faustina su deseo de otorgar el perdón total de culpas y penas (es decir, indulgencia plenaria) a toda persona que cumpla con las condiciones debidas. ¿Qué significa esto? Que por medio de la Iglesia el día de la Fiesta de la Divina Misericordia, por los méritos de Cristo y las satisfacciones (reparaciones, desagravios) de los santos, habiendo cumplido con las condiciones necesarias (confesión sacramental, comunión eucarística, oración por el Santo Padre, tener el corazón alejado de todo pecado incluso el venial, o sea, no querer cometer más pecados), cumpliendo con las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia (Confianza en la bondad de Dios y obras de misericordia), luego de haber hecho una invocación piadosa al Señor (Jesús misericordioso, confío en Ti), le son perdonadas las penas temporales de todos los pecados que haya cometido hasta ese momento y los haya confesado sacramentalmente.

¿Cómo nos preparamos para la Fiesta? De Sor Faustina, Jesús exigía que fuese precedida por una Novena, que el mismo Señor le dictó destinada para su uso personal la cual se encuentra en el Diario (Diario 1209). Los fieles puedan rezarla por devoción pero la Novena, constituida por el rezo de la Coronilla, está destinada a todos. Si bien no es condición para recibir las gracias que Jesús nos promete para ese día, el rezo de la Novena, es aconsejable para que las almas tengan tiempo de compenetrarse de lo que la Misericordia Divina les ofrece y pide de ella. Esta comienza el Viernes Santo. Jesús dijo: “durante este Novenario concederé a las almas toda clase de gracias” (D-796).
El 30 de abril del año 2000, coincidiendo con la canonización de Santa Faustina, “Apóstol de la Divina Misericordia”, su Santidad Juan Pablo II instituyó oficialmente la Fiesta de la Divina Misericordia a celebrarse todos los años en esa misma fecha: domingo siguiente a la Pascua de Resurrección.
Con la institución de esta Fiesta, el Papa concluyó la tarea asignada por Nuestro Señor Jesús a Santa Faustina en Polonia, 69 años atrás, cuando en febrero de 1931 le dijo: “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia”.

La Coronilla a la Divina Misericordia

Nuestro Señor Jesucristo dictó esta oración a Santa Faustina los días 13 y 14 de septiembre de 1935, como una poderosa oración para aplacar la ira Divina .
Su estructura no deja lugar a dudas: Se empieza rezando un Padre Nuestro, Ave María y Credo. Siguen cinco decenas que hay que rezar como el Rosario normal. Cada decena empieza con la fórmula “Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de nuestro Señor Jesucristo como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero”, esto se debe rezar en las cuentas grandes. Después, en las cuentas pequeñas se dice: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. La coronilla termina con la triple invocación de: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

Las personas que rezan esta coronilla ofrecen a Dios Padre “El Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad” de Jesucristo, uniéndose a su sacrificio, apelan al amor con el que Dios Padre ama a Su Hijo y en El a todas las personas; como propiciación de sus pecados, los pecados de sus familiares y los del mundo entero, es decir, todas las personas que viven en la tierra y las almas que sufren en el purgatorio. Es así como, nuestra oración, es un acto de misericordia, condición indispensable para recibir la misericordia de Dios. En el caso de que alguien, rezando la “Coronilla”, pidiera misericordia únicamente para sí mismo, tal oración sería contradictoria a la voluntad de Cristo y no sería un acto de Devoción. Por lo tanto, el que así rezara, no lograría los beneficios que Cristo vinculó al rezo del Rosario a la Divina Misericordia.

Con la actitud de confianza y cumpliendo las condiciones que deben caracterizar oración (humildad, perseverancia, sumisión a la voluntad de Dios), los fieles pueden esperar el cumplimiento de las promesas de Cristo que se refieren especialmente a la hora de la muerte: la gracia de la conversión y una muerte serena. Gozarán de estas gracias no solo las personas que recen esta coronilla, sino también los moribundos por cuya intención la recen otras personas.“Cuando la coronilla es rezada junto al agonizante – dijo el Dios Padre – se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma” (D-811). La promesa general es la siguiente: “A quienes recen esta coronilla, me complazco en darles todo lo que me pidan… (D-1541) si lo que me pidan esté conforme con Mi voluntad”(D-1731)

La Hora de la Misericordia

“A las tres, ruega por Mí misericordia, en especial para los pecadores y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mí abandono en el momento de Mi agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero (…). En esta hora nada será negada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión” (Diario 1320).

Existe una “hora” por excelencia, cuando de manera desconcertante la comunicación del conocimiento de la Misericordia de Dios se actualiza. Para esta “hora” Cristo ha venido. Es la hora de la Pasión que termina en la Cruz y de gloria para el Hijo de Dios y paz para cada hombre.

El Señor Jesús desea que en esta hora sea meditada su Pasión, en especial su abandono en el momento de su agonía, que meditemos y lo acompañemos en “su desamparo” y en “su tristeza mortal”.

Jesús encomendó a Santa Faustina, adorar de un modo especial la hora de Su muerte que Él mismo llamó “La hora de la gran misericordia para el mundo”. Aconseja hacer el Vía Crucis o en caso de que no hubiera tiempo, hacer una breve visita al Santísimo Sacramento, y si esto no fuera posible una breve oración sean en donde se encuentre.
Jesús puso tres condiciones necesarias para que escuchadas las oraciones de la hora de la Misericordia: La oración debe ser dirigida a Jesús, debe ser rezada a las tres de la tarde, debe apelar a los valores y méritos de la Pasión del Señor.

A esto debemos agregar otras tres, que el objeto de la oración debe ser conforme a la voluntad de Dios, que la oración sea confiada y perseverante y como todos los actos de devoción, también la Hora de la Misericordia, exige el cumplimiento de las prácticas de las obras de misericordia.

La Propagación de la Devoción a la Divina Misericordia

“Oh estrellas, tierra y mar, unidos en un solo himno y unánimemente y en señal de agradecimiento, canten la incompresible Misericordia de Dios” (D-951). Santa Faustina Kowalska, Apóstol de la Divina Misericordia invitaba a todo el universo a alabar la Misericordia Divina. Jesús le había pedido: “Habla al mundo entero de Mi Misericordia…” (D-1190). “Haz lo que esté en tu poder para que los pecadores conozcan Mi bondad” (D-1665). “Tu eres Mi corazón… Habla a los pecadores de MI Misericordia…” (D-1666).

A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso (Diario 1075). El Señor Jesús otorga, en cuanto a la divulgación de la Devoción a la Misericordia Divina, los mismos beneficios a los sacerdotes, que a cualquier otra persona que divulgue esta Devoción otorgándoles las mismas promesas.

Nuestro Señor dirige una invitación especial a los sacerdotes a predicar la Misericordia Divina prometiéndoles gran eficacia en sus palabras. Dice Jesús a santa Faustina “Hija Mia, no dejes de proclamar Mi misericordia para aliviar Mi Corazón, que arde del fuego de compasión por los pecadores. Diles a Mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen (Diario 1521).

El Culto a la Divina Misericordia puede propagarse de modo maravilloso, sin palabras, esto es: con el sufrimiento, la oración, al trabajo y las fatigas de cada día ofrecidos con esta intención.

Jesús vincula dos promesas a la divulgación de la Devoción a la Misericordia de Dios: la primera se extiende a toda la vida, y consiste en el amparo paternal de Jesús sobre los que divulguen la Devoción; la segunda se refiere a la hora de la muerte, asegurando al moribundo, su gran Misericordia.

El Señor no define los modos de divulgar la Devoción a la Divina Misericordia. Se los puede considerar con bastante amplitud. Pero ser un apóstol de la Divina Misericordia significa, ante todo, dar testimonio de vida en el espíritu de confianza en Dios y de misericordia para con el prójimo. Sor Faustina nos dejó ese testimonio siendo un modelo que invita a los demás a confiar incondicionalmente en Dios y practicar el amor activo al prójimo.

CONFIANZA EN DIOS Y MISERICORDIA HACIA EL PROJIMO

Condiciones fundamentales en la devoción a la DIVINA MISERICORDIA

Hija mía, si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi misericordia. Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí (Diario 742).

La confianza en Dios y la misericordia al prójimo son el modelo de perfección cristiana que nos da Santa Faustina. Por medio de ella, Jesús nos ofrece un camino simple que lleva a la santidad y que todos podemos seguir para alcanzar el amor perfecto.

LA CONFIANZA: La confianza es la esencia de la devoción a la Divina Misericordia ya que es necesaria para acceder a Ella, para obtener las gracias y recibir el amor de Dios ¿Cómo logramos esto? Abriendo confiadamente nuestro corazón.

Jesús nos dice: “Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confié un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones.” (Diario 1578)

Por eso nuestro Señor nos invita a confiar en Él como confían los niños en sus padres. No temen a nada y corren hacia ellos para abrazarlos. Los padres, también gozan el amor y la confianza del niño, así es con Jesús, quien es el Amor y la Misericordia mismos. Él dijo a santa Faustina quien tuvo esta confianza como de niña: “Me queman las llamas de la misericordia, deseo derramarlas sobre la almas de los hombres. Oh que dolor me dan cuando no quieren aceptarlas. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo lo llenaré de paz” (D-1074).

La confianza, es entonces, nuestra respuesta al amor inconcebible de la misericordia de Dios. Se establece una amistad íntima con Jesús, es un vínculo de amor. Entonces hay que hacer actos de confianza, creyendo en la bondad de Jesús, en su ayuda y perdón, recurriendo a Él en cualquier situación, ante las dificultades y teniendo la seguridad de que Dios va a sacar algo bueno de cada situación difícil o de los sufrimientos que nos tocan vivir; eso es confiar en Dios.
Pero ¿Cómo practicamos la confianza? No en los sentimientos, porque la confianza no es un sentimiento, sino en el cumplimiento de la voluntad de Dios. ¿Y cómo llegamos a conocer la voluntad de Dios? Cuando obedecemos los mandamientos de la ley, cuando cumplimos nuestros deberes de estado (la madre cuidando de sus hijos y de su hogar, el empleado en su trabajo, el estudiante en el colegio), en la pequeñeces de la vida cotidiana o en las reconocidas inspiraciones del Espíritu Santo.

MISERICORDIA HACIA EL PROJIMO:
Dice Jesús a Santa Faustina “Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí, Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte ni justificarte.

Si la confianza es la actitud que el hombre debe tener frente a Dios, la misericordia es la actitud que se debe tener con el prójimo. El amor activo al prójimo es, como el mismo Jesús dice, el testimonio irrefutable de nuestro amor hacia Él y este glorifica la Divina Misericordia. Es por ello que la práctica de las obras de misericordia es esencial en la devoción a la Divina Misericordia y condición para recibir las gracias de la misericordia de Dios, al igual que la confianza.

Practicar la misericordia no es un consejo, una indicación, es un deber para cada creyente. El Señor nos exhorta “Cada alma (…) debe reflejar en sí misma la misericordia” (Diario 1148). Jesucristo animaba a Santa Faustina a amar, incluso a sus enemigos, por amor a Él, ya que Jesús acepta cada acto de misericordia al prójimo como hecho a Él mismo.

Jesús crucificado es para nosotros el modelo, la inspiración y el impulso más grande para ser bueno con el prójimo.

El Señor Jesús enseñó a Santa Faustina tres formas de practicar la misericordia: La acción, la palabra y la oración. Dijo Jesús a santa Faustina: Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera-la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí” (Diario 742).

La acción; es un acto voluntario que el hombre ofrece al prójimo dándose a sí mismo. Por ejemplo, visitar enfermos o actos simples en casa con nuestros hijos, padres, hermanos, etc).
La palabra; es una expresión sencilla de misericordia cristiana en actos interpersonales. (Consolar, animar, corregir, enseñar, etc.)

La oración; Donde no se puede practicar la misericordia por medio de la acción ni de la palabra, allí llega la oración. La oración ocupa un lugar muy importante en el vivir la misericordia. Nunca debe faltar, aunque podamos ejercer la palabra y la acción. Se debe aprovechar todo tiempo para realizarla, mientras trabajamos, en horas de insomnio, de descanso, etc.

Entonces ¿Qué podemos hacer? Para practicar la misericordia no hacen falta declaraciones ni sentimientos sino, ante todo, la acción. Aprovechar las ocasiones diarias para mostrar misericordia.

LAS OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA:

  • Dar de comer a los hambrientos,
  • Dar de beber a los sedientos,
  • Vestir a los desnudos,
  • Dar asilo a los desamparados,
  • Consolar a los prisioneros,
  • Visitar a los enfermos,
  • Enterrar a los muertos

LAS OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA:

  • Corregir al que yerra,
  • Instruir a los ignorantes,
  • Aconsejar a los que tienen dudas,
  • Consolar a los afligidos,
  • Soportar con paciencia a los demás,
  • Perdonar las ofensas,
  • Orar por los vivos y por los muertos.

SANTA FAUSTINA, APÓSTOL Y SECRETARIA DE LA DIVINA MISERICORDIA


El 5 de octubre de 1938 murió en Cracovia (Polonia), en el convento de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, una humilde religiosa, joven de 33 años, pero grande y madura ante los ojos de Dios. Se llamaba Sor Faustina Kowalska. Murió en pleno anonimato para el mundo y casi desconocida para las Hermanas de su Congregación Religiosa.
Elena Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en el seno de una familia campesina, en la aldea de Glogowiec, siendo la tercera hija de diez hermanos. Los niños fueron educados en el espíritu de la fe cristiana y de sus principios morales. Elena, desde pequeña, se destacó en el amor a la oración, la laboriosidad, la obediencia y una gran sensibilidad ante la pobreza humana. Siguiendo la tradición, a los 9 años recibió la primera Comunión.

Su educación escolar duró solo 3 años ya que tuvo que abandonar la casa familiar para, trabajar como sirvienta en casas de familia, para ganarse la vida y ayudar a sus padres.
Desde los 7 años sintió en su alma la voz de la vocación, pero ante la negativa de sus padres para entrar al convento, intentó apagar dentro de sí el llamado de Dios. (Diario 9/ 10)
Finalmente, el 1 de agosto de 1925 entró en la Congregación de la Hermanas de la Madre de Dios, como Sor María Faustina, donde vivió 13 años cumpliendo deberes de cocinera, jardinera y portera, en distintas casas de la Congregación. Durante esos años abundaron gracias extraordinarias: visiones, revelaciones, estigmas ocultos (esto es que sufría los dolores de las llagas de Cristo sin ser evidentes a nadie), y los dones de profecía, de leer en las almas humanas y de desposorios místicos (una nueva gracia de unión con Cristo. Son diferentes grados de mayor intimidad con Cristo, pero en la vida mística no es solo uno sino varios desposorios, es un acto de amor). Aún así, ella sabía que esas gracias extraordinarias no son las que hacen de un alma, santa. Escribió (Diario 1107)

Nada en su comportamiento exterior delataba su rica vida mística. Cumplía sus deberes con fervor. Era muy recogida, piadosa sencilla, natural. Observaba fielmente las reglas del convento. Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de la unión con Dios.
En ella, la profunda vida mística iba acompañada de sufrimiento. Sor Faustina padecía de tisis pulmonar e intestinal (tuberculosis), y sufría también de dolorosas experiencias espirituales, las llamadas “noches del espíritu” (es una purificación que obra Dios en el alma provocando como una oscuridad, por eso se llama noche, a lo que uno ve y siente para que viva cada vez más solamente por Dios y para Dios. No reza … no depende de las ganas, de los sentidos). Como sacrificio voluntario por los pecadores aceptaba sumisamente la voluntad de Dios, y ofrecía sus diversos padecimientos por quienes corrían riesgo de perder su salvación.

El Señor Jesús escogió a esta hermana sencilla, que aparentemente no difería en nada de las otras hermanas, para ser apóstol y secretaria de su misericordia para a través de ella transmitir al mundo un gran mensaje, despertando la fe a la Divina Misericordia en su Iglesia y animando a las almas de los fieles a buscar en ella consuelo, refugio y perdón. Jesús le dice “Di a la humanidad doliente que se abrace a mi Corazón Misericordioso y Yo lo llenaré de paz” (D. 1074).También (Diario 1728 / 1190 /1516) entre otras. Jesús manifiesta la urgencia de que la humanidad deposite su confianza en su misericordia (Diario 83/ 1588)

Sor Faustina manifestó su misión en el Diario que escribió por mandato de Jesús y de los confesores. Le dijo Jesús “Hija, Mía, sé diligente en apuntar cada frase que te digo sobre mi Misericordia porque están destinadas para un gran número de almas que sacarán provecho de ellas” (D.1142). Cabe destacar, que el Diario fue traducido a muchos idiomas, como por ejemplo, inglés, alemán, italiano, español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco). Registró en él con fidelidad las palabras e Jesús y describió los encuentros de su alma con Él (Diario 1693)


La misión de Santa Faustina consiste en:

  • Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.
  • Impetrar (pedir con vehemencia, suplicar) la misericordia de Dios para el mundo entero, especialmente para los pecadores, a través de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, comunicadas por el Señor Jesús: La imagen del Cristo con la inscripción “Jesús en Vos Confío”, la fiesta de la Divina Misericordia (1ª domingo después de Pascua), la Coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (a las 3 de la tarde).
  • Inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar e impetrar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección siguiendo el camino indicado por Sor Faustina. Este camino es la actitud de confianza de niño en Dios que se manifiesta en el cumplimiento de la voluntad Divina y en la actitud de misericordia hacia el prójimo.


Sor Faustina extenuada físicamente por la enfermedad y los sufrimientos que soportaba como sacrificio voluntario por los pecadores, fallece, como mencionamos el 5 de octubre de 1938. Después de su muerte, sus confesores el Rvdo. P Dr. Sopocko S.J (Cnía. de Jesús) y el Rvdo. P. José Andrasz SJ, con ayuda de las religiosas que conocían los secretos de Sor Faustina, descubrieron y dieron a conocer a la Iglesia y al mundo entero estas nuevas formas de y prácticas de piedad cristiana. El proceso que lleva a la canonización de la Beata Sor Faustina Kowalska, comenzó 27 años después de su muerte. El 18 de Abril de 1993, Domingo de la Fiesta de la Divina Misericordia, el Papa Juan Pablo II elevó a Sor Faustina al nivel de Beata, un día cuando la Plaza de San Pedro en Roma se llenó de una multitud de devotos de la Divina Misericordia. La beata Sor Faustina fue canonizada el 30 de Abril del 2000, el primer domingo después del Domingo de la Resurrección, el cual se conoce como el Domingo de la Divina Misericordia.


Santa Faustina indica al mundo actual, hundido y perdido en la oscuridad, el auténtico camino de vida, es decir, la actitud de confianza absoluta en Dios y el amor activo al prójimo.

LA DIVINA MISERICORDIA
JUAN PABLO II, EL PAPA DE LA MISERICORDIA

Santa Faustina profetizó:

“Mientras rezaba por Polonia, oí estas palabras: He amado a Polonia de modo especial y si obedece Mi Voluntad, la enalteceré en poder y en santidad. De ella saldrá una Chispa que preparará el mundo para Mí última venida” (Diario, 1732).

En ese momento nadie podía imaginar de qué se trataba…
Karol Wojtyla, siendo muy joven trabajaba como operario de una industria vecina al convento donde vivió y murió santa Faustina. En ese entonces, el joven Karol, soñaba con dedicarse a la literatura y al teatro, bien terminara la II Guerra Mundial. Al salir de su trabajo, a menudo visitaba la capilla del convento y se ve que Jesús Misericordioso, iba despertando de a poco la vocación sacerdotal en él. Entre sus poesías escribió:

“Tu, Señor, me has seducido y yo me he dejado seducir”.

Líneas que definen toda su vocación.
Años más tarde, El arzobispo de la Diócesis natal de Santa Faustina en Cracovia, ahora ya, Cardenal Karol Wojtyla, pidió al conocido y destacado teólogo, Padre profesor Ignacy Rózycki el estudio del Diario de Sor Faustina, e introdujo la causa para la beatificación de esta humilde apóstol de la Misericordia, y luchó con esfuerzo y valor para que se levantasen las prohibiciones que durante casi 20 años amenazaron con sepultar esta obra.

Finalmente, la Devoción a la Divina Misericordia fue permitida por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe el 15 de Abril de 1978, y, seis meses después, Karol Wojtyla fue elevado a la sede de San Pedro como el Papa Juan Pablo II. Y al Papa polaco le correspondió, el domingo siguiente a la Pascua de 1993, beatificar a Sor Faustina. También, en esa misma fecha, pero del año 2000, año jubilar, canonizó a Sor Faustina como la primera santa del nuevo milenio e instituyó el segundo domingo de Pascua como Fiesta de la Misericordia, para toda la Iglesia, otorgándole Indulgencia Plenaria.

En 1997, en el Santuario Mundial de la Divina Misericordia en Cracovia - Lagiewniki, donde reposan los restos de Santa Faustina Kowalska, Juan Pablo II había afirmado:

“El mensaje de la Divina Misericordia ha estado muy cercano y es muy estimado por mí… y él, en cierto sentido, ha forjado la imagen de este pontificado”. Y no solo su pontificado sino toda su vida estuvo marcada por él. La obra iniciada por Nuestro Señor Jesucristo a través de santa Fautina fue completada y se oficializó a través de Juan Pablo II.

El domingo de la Misericordia de 2001, Karol el grande dijo:
“¿Porqué el Señor en pleno siglo XX se aparece a esta religiosa (santa Faustina) y con insistencia le pide que se establezca esta devoción?
Si pensamos un poco, no es una devoción nueva, ha estado siempre en la Iglesia, pero de una forma nueva el Señor presenta su Misericordia, fluyendo y derramándose en forma de dos rayos que no tiene otro fin más que la salvación de todos los hombres, a través de la conversión y el arrepentimiento del pecado. Aquí está el propósito del Señor.

Además, quiso Dios que este gran pontífice muriera el mismo día en que comenzaba la Fiesta de la Divina Misericordia. Y que el último mensaje que escribió se refiriese a la Misericordia y que fue leído póstumamente.

Siendo vísperas del domingo de la Divina Misericordia de 2005, luego que su secretario, el actual Cardenal Estanislao Dziwisz celebrara al lado del lecho de muerte de nuestro querido Papa, la misa del domingo de la Divina Misericordia y este comulgase unas gotitas de la preciosísima Sangre de Cristo, partió a los brazos del Padre Eterno.

Comenta el cardenal Dziwisz, que ese día sintió un impulso repentino de celebrarle una misa a Su Santidad y también comenta, que el Papa rezaba diariamente la coronilla a la Divina Misericordia, pero que ese día la rezó de una manera especial.

En noviembre de 2009, en la Argentina, el mismo cardenal Dziwisz, actualmente arzobispo metropolitano de Cracovia, afirmó: “Ciertamente, digo, son dos apóstoles de la Divina Misericordia: sor Faustina, que ha recibido del Señor Jesucristo este mensaje, pero este mensaje y devoción ha sido difundido en todo el mundo por Juan Pablo II, segundo apóstol de la Divina Misericordia, que esperamos sean pronto dos santos: Faustina y Juan Pablo II, ‘apóstoles de la Divina Misericordia’, porque hoy el mundo necesita de la Misericordia para reflexionar sobre la vida y también sobre la dirección de la vida.”

Al día siguiente de la muerte de Juan Pablo II, se leyó el último mensaje que Él dejó para todos nosotros como reflexión del Regina Coelis, y que decía: “Cuanta necesidad tiene el mundo de comprender y acoger la Divina Misericordia”.

Como si fuese poco, el 16 de enero de 2011, el Sumo Pontífice Benedicto XVI anunció la beatificación de su amado predecesor, Juan Pablo II. La misma se realizó el 1de mayo de este mismo año: el día de la Fiesta de la Misericordia. Y así, hoy, toda la Iglesia, festeja la beatificación de este humilde siervo de Dios.

Los caminos de Dios son verdaderamente misteriosos y maravillosos...!

LA DIVINA MISERICORDIA: CONFESIÓN - EUCARISTÍA

“El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas”
“Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza”.
“Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzara la justa mano de Dios”. (Diario, 299).

El rayo pálido (Agua) representa los sacramentos del Bautismo y de la Reconciliación (Confesión) que purifican el alma; y el rayo rojo (Sangre) representa la Santa Eucaristía que alimenta el alma. Estos sacramentos son lo que Jesús llama la inagotable FUENTE o MANANTIAL de MI MISERICORDIA, hacia los cuales la Santa Iglesia Católica conduce a todas las generaciones en toda la tierra. Además, los rayos, representan todas las gracias del Espíritu Santo cuyo símbolo bíblico es el agua y también la nueva alianza de Dios con el hombre, contraída en la Sangre de Cristo.

LA EUCARISTÍA
La esencia de la Iglesia Católica es Jesús Sacramentado o sea La Sagrada Eucaristía.
Nuestro Señor Jesucristo, a través de La Santa Eucaristía derrama su Gracia, su Amor y su Misericordia sobre todos nosotros. Así se lo reveló a Santa Faustina:

“Una vez, cuando la imagen estaba expuesta en el altar, durante la procesión de Corpus Cristi, cuando el sacerdote expuso el Santísimo Sacramento y el coro empezó a cantar, los rayos de la imagen traspasaron la Santa Hostia y se difundieron sobre el mundo entero. Entonces oí estas palabras: A través de ti, como a través de esta Hostia, los rayos de la misericordia pasaran al mundo”. (Diario, 441).

Verdaderamente en la Eucaristía, El Señor manifiesta su amor por sus hijos; un amor que llega “hasta el fin” (Jn 13,1), un amor que quiere derramarse sobre nosotros:

“Deseo unirme a las almas humanas. Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma,…” (Diario, 1385).

No despreciemos a Nuestro Señor, que se entrega a nosotros para que tengamos vida: “el que me come vivirá por Mí” (Jn 6,57). Además Jesús nos enseña:
“Quiero decirte, sin embargo, que la vida eterna debe iniciarse ya aquí en la tierra a través de la Santa Comunión. Cada Santa Comunión te hace más capaz para la comunión con Dios por toda la eternidad”. (Diario, 1810).

Santa Faustina conoció de modo racional y también de modo místico el misterio de la Eucaristía:

“Durante la Santa Misa vi a Jesús crucificado. Jesús estaba clavado en la Cruz y entre grandes tormentos. Mi alma fue compenetrada de los sufrimientos de Jesús, en mi alma y en mi cuerpo, aunque de modo invisible, pero igualmente doloroso. OH, que misterios tan asombrosos ocurren durante la Santa Misa” (Diario, 913).

“Un gran misterio se hace durante la Santa Misa. Con qué devoción deberíamos escuchar y participar en está muerte de Jesús. Un día sabremos lo que Dios hace por nosotros en cada Santa Misa y qué don prepara para nosotros en ella. Sólo su Amor Divino puede permitir que nos sea dado tal regalo. ” (Diario, 914).

La Eucaristía fue el centro de su vida; para ella fue tan importante que vivir le significaba poseer a Jesús Eucarístico. Sor Faustina del Santísimo Sacramento, ese fue el nombre que eligió al principio de su vida religiosa, para acentuar así la dirección de su espiritualidad. Ella confesó:

“Toda mi fuerza está en Ti, Pan vivo. Me sería difícil vivir un día sin recibir la Santa Comunión. Él es mi escudo; sin Ti Jesús no sé vivir” (Diario, 814).

MARÍA SANTÍSIMA, MADRE DE LA MISERICORDIA:

En la congregación a la que Nuestro Señor Jesucristo llamó a Santa Faustina, la Santísima Virgen María es venerada de modo especial bajo el título de la Madre de la Misericordia.
La Santísima Virgen invitó a Santa Faustina y también nos invita a nosotros a cumplir fielmente la voluntad de Dios. Ella dijo:


“Hija mía, te recomiendo encarecidamente que cumplas con fidelidad todos los deseos de Dios, porque esto es lo más agradable a Sus santos ojos. Esta voluntad de Dios, anteponla a todos los sacrificios y holocaustos.” (Diario, 1244).


Con un cumplimiento fiel de la voluntad de Dios se vincula inseparablemente la Cruz. La Madre de Dios enseñó a Santa Faustina cómo aceptar y vivir el sufrimiento que no escapa a nadie:

“Has de saber, hija mía, que a pesar de ser elevada a la dignidad de la Madre de Dios, siete espadas dolorosas me han traspasado el corazón.” (Diario, 786).


Aconsejó a Santa Faustina que también en los momentos de gozo, siempre mirara fijamente la Cruz (Diario, 561), contemplara la Pasión de su Hijo y de este modo vencería (Diario, 449).María, señalando su vida, le pidió a Santa Faustina que no omitiera ni evitara la cruz, sino que la aceptara, porque la cruz es parte de los planes de Dios. La cruz, aceptada, lleva siempre a la victoria, a purificar el alma, y por lo tanto a una unión más estrecha con Jesús y a una participación más plena en su misión salvífica.


El primer deber apostólico de sor Faustina consiste en proclamar al mundo el Misterio de la Divina Misericordia, con lo cual el mundo ha de prepararse para la segunda venida de Cristo. María fortaleció a Santa Faustina en el cumplimiento de esta tarea, indicándole su gran importancia:


“Yo di al mundo el Salvador y tú debes hablar al mundo de su gran Misericordia y preparar al mundo para su segunda venida. Habla a las almas de esa gran Misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia. Si ahora tú callas, en aquel día tremendo responderás por un gran número de almas. No tengas miedo de nada, permanece fiel hasta el fin, yo te acompaño con mis sentimientos.”
(Diario, 635).

CONTENIDO9

Pensamiento del dia

“El Rosario es la oración que acompaña siempre mi vida; también es la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón”
Papa Francisco




NOTAS MAS LEÍDAS
-->

Cargando...



Encuesta
-->


Placeres
-->